miércoles, 6 de febrero de 2013

LA ESCREITURA
La escritura es un sistema gráfico de representación de una lengua, por medio de signos trazados o grabados sobre un soporte. En tal sentido, la escritura es un modo gráfico típicamente humano de transmitir información.

Como medio de representación, la escritura es una codificación sistemática de signos gráficos que permite registrar con gran precisión el lenguaje hablado por medio de signos visuales regularmente dispuestos; obvia excepción a esta regla es la bastante moderna escritura Braille cuyos signos son táctiles. La escritura se diferencia de los pictogramas en que estos no suelen tener una estructura secuencial lineal evidente. Existen dos principales tipos de escritura, la basada en logogramas que representa a conceptos y la basada en grafemas que representan la percepción de sonidos o grupos de sonidos; un tipo de escritura basada en grafemas es la alfabética.

Las escrituras jeroglíficas son las más antiguas de las escrituras propiamente dichas (por ejemplo; la escritura cuneiforme fue primeramente jeroglífica hasta que a ciertos jeroglifos se les atribuyó un valor fonético) y se observan como una transición entre los pictogramas y los ideogramas. En los tiempos modernos la escritura jeroglífica ha dejado de ser usada, existiendo entonces actualmente dos conjuntos de escrituras principales: las basadas en grafemas (es decir escrituras cuyos signos representan la percepción de sonidos) y escrituras ideográmicas (es decir escrituras cuyos signos representan conceptos, "ideas"); del primer conjunto, el de las escrituras grafémicas destacan, según la extensión actual de su uso, las escrituras románicas (basadas en el alfabeto latino), arábigas (basadas en el alfabeto arábigo), cirílicas, hebráicas (basadas en el alfabeto hebreo), helénicas (basadas en el alfabeto griego), indias (generalmente basadas en el devanagari) y en mucha menor medida las escrituras alfabéticas armenias, etiópicas (abugidas basadas en el ghez o ge'ez), coreanas, georgianas, birmanas, coptas etc. Las escrituras glagolíticas y gótica así como la pahlavi o "pehlví" y zend han caído en desuso.

Aunque de las escrituras alfabéticas quizás la primera haya sido la escritura sinaítica ¿circa 3000 AP? la primera escritura alfabética en stricto sensu parece haber sido la escritura fenicia, la escritura fenicia como sus inmediatas derivadas es del tipo abyad, es decir solo consta de consonantes, el método de escritura abyad también se encuentra en otras como en la escritura aramea, la escritura hebrea basada en el alefbet o álef-bet, y la escritura arábiga, si bien la escritura hebrea precisó el valor de los fonemas utilizando el sistema de puntos diacríticos llamado masorético por el cual diversos puntos en relación a cada grafema tienen la función de vocales, algo semejante ocurre con el alifato o alfabeto árabe.

La escritura fenicia fue modificada y adaptada por los griegos, a los griegos se atribuye la invención de los alfabetos con letras vocales; aunque es de notar que antes del sistema clásico de alfabeto griego, en el espacio geográfico que luego sería helénico existieron las escrituras minoicas (tipo Lineal A y Lineal B) y el uso de la escritura en bustrofedon ("arado de buey"), que la escritura etrusca e indudablemente buena

EL TRANSPORTE
 
El transporte en el Antiguo Egipto utilizaba principalmente la vía fluvial: el Nilo. El río era el nexo de unión de las distintas ciudades desde la segunda catarata en la Baja Nubia hasta el Mediterráneo; y costeando éste, a diversas ciudades (como Biblos). También estuvieron comunicados con los países del Oriente Medio, mediante la Vía Maris, mientras que los caminos terrestres del interior se utilizaban para acceder a los distintos oasis, a las minas y canteras, así como para salvar las cataratas del Nilo.

Este sistema de transporte eminentemente fluvial dificultó la entrada de invasores extranjeros, al ser un territorio que apenas poseía vías de comunicación por tierra y que estaba defendido por el desierto y la zona pantanosa del Delta.

El transporte era primordial para el comercio, y éste para la economía egipcia ya que una de las características tempranas del Antiguo Egipto fue el gusto de sus ciudadanos por los objetos de lujo exóticos, desde oro y piedras preciosas de Oriente hasta los animales, marfil y ébano del África negra, que pagaban con sus exportaciones de trigo, orfebrería, perfumes, papiro e incluso vino.

Como el resto de las actividades económicas, el transporte estaba controlado por el faraón, que delegaba su gestión en una eficaz administración cuyos funcionarios eran los escribas. Las caravanas o barcos extranjeros debían pagar aranceles. El tráfico terrestre estaba organizado a base de caravanas que cruzaban Nubia paralelas al Nilo, y por recuas que unían los oasis con el río. Cuando se construían canales, se utilizaba el material extraído para hacer un dique longitudinal, que una vez apisonado constituía un camino paralelo, tanto para circular hombres y animales, como para la sirga de las barcas.

Las rutas que comunicaban las minas y canteras con las ciudades de destino y los puertos del mar Rojo seguían el curso de los diferentes uadis que unían las montañas con el valle del Nilo, fáciles de recorrer por se anchos y de fondo plano.1

Existían cuerpos de vigilantes de caminos, dependientes de los gobernadores aunque la seguridad total nunca se alcanzó y los asaltos eran cotidianos.2 Una de las rutas más vigilada y cuidada era el llamado camino de Horus, que unía Egipto con Asia, desde el brazo pelusiaco hasta la ciudad de Rafah, en Gaza. Estaba equipado con un sistema de almacenes y pozos situados a una jornada de distancia unos de otros, lo que permitía a las caravanas y al ejército cruzar el desierto de Sinaí. Entre 1560 y 1081 a. C. se construyeron fortalezas militares para proteger tanto el camino como los pozos. Un ramal de esta ruta llevaba hasta las minas de cobre y turquesa del sur del Sinaí. Su prolongación era la llamada Vía Maris.

De entre los animales de tiro, el asno constituía el más utilizado desde que fue domesticado en el IV milenio a. C. Hasta la invasión de los hicsos no hubo caballos en Egipto, que se reservaron para los carros de guerra. El camello era conocido desde el Imperio Nuevo.
LA MEDICINA
 
 La historia de la medicina es la rama de la historia dedicada al estudio de los conocimientos y prácticas médicas a lo largo del tiempo.

Desde sus orígenes, el ser humano ha tratado de explicarse la realidad y los acontecimientos trascendentales que en ella tienen lugar como la vida, la muerte o la enfermedad. Las primeras civilizaciones y culturas humanas basaron su práctica médica en dos pilares aparentemente opuestos: un empirismo primitivo y de carácter pragmático (aplicado fundamentalmente al uso de hierbas o remedios obtenidos de la naturaleza) y una medicina mágico-religiosa, que recurrió a los dioses para intentar comprender lo inexplicable. Con Alcmeón de Crotona, en el año 500 a. C., se dio inicio a una etapa basada en la tekhné (‘técnica’), definida por la convicción de que la enfermedad se originaba por una serie de fenómenos naturales susceptibles de ser modificados o revertidos. Ese fue el germen de la medicina moderna, aunque a lo largo de los siguientes dos milenios surgirán otras muchas corrientes (mecanicismo, vitalismo...) y se incorporarán modelos médicos procedentes de otras culturas con una larga tradición médica, como la china.

A finales del siglo XIX, los médicos franceses Bérard y Gubler resumían el papel de la medicina hasta ese momento: «Curar pocas veces, aliviar a menudo, consolar siempre».

La medicina del siglo XX, impulsada por el desarrollo científico y técnico, se fue consolidando como una disciplina más resolutiva, aunque sin dejar de ser el fruto sinérgico de las prácticas médicas experimentadas hasta ese momento: la medicina científica, basada en la evidencia, se apoya en un paradigma fundamentalmente biologicista, pero admite y propone un modelo de salud-enfermedad determinado por factores biológicos, psicológicos y socioculturales. Para hablar de los orígenes de la medicina, es preciso hacerlo antes de los rastros dejados por la enfermedad en los restos humanos más antiguos conocidos y, en la medida en que eso es posible, de las huellas que la actividad médica haya podido dejar en ellos.

Mark Armand Ruffer (1859-1917), médico y arqueólogo británico, definió la paleopatología como la ciencia de las enfermedades que pueden ser demostradas en restos humanos de gran antigüedad.

Dentro de las patologías diagnosticadas en restos de seres humanos datados en el Neolítico se incluyen anomalías congénitas como la acondroplasia, enfermedades endocrinas (gigantismo, enanismo, acromegalia, gota), enfermedades degenerativas (artritis, espondilosis) e incluso algunos tumores (osteosarcomas), principalmente identificados sobre restos óseos.

Entre los vestigios arqueológicos de los primeros Homo sapiens es raro encontrar individuos por encima de los cincuenta años por lo que son escasas las evidencias de enfermedades degenerativas o relacionadas con la edad.

Abundan, en cambio, los hallazgos relacionados con enfermedades o procesos traumáticos, fruto de una vida al aire libre y en un entorno poco domesticado.

La excepción a esta norma la encontramos en la tuberculosis, considerada por varios autores como la enfermedad humana más antigua que se conoce.

Una de las hipótesis más aceptadas sobre el surgimiento del Mycobacterium (el germen causante de esta enfermedad) propone que el antepasado común denominado M. archaicum, bacteria libre, 









































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